El austriaco, que se puso unos esquís por primera vez a los dos años, falleció a causa de un tumor cerebral. Con sólo 20 años ganó el slalom, el gigante y el descenso de esquí alpino en los Juegos Olímpicos de 1956 en Cortina d'Ampezzo, Italia, 12 años antes de que el francés Jean-Claude Killy lograra la misma hazaña en 1968 en Grenoble.
Sus éxitos deportivos llegaron tan sólo un año después del tratado de 1955, que formalizó la independencia de Austria y Sailer se conviritió así en un ídolo de la juventud de la época y en un símbolo del renacimiento del país. Tras abandonar su carrera deportiva a los 23 años, el campeón olímpico fue actor de cine (rodó 22 películas) y teatro y grabó 18 discos que tuvieron un gran éxito, sobre todo en Japón.
Tras haberse instalado en Canadá en 1964 Sailer volvió a Austria en 1972 como director técnico de la Federación de Esquí Austríaca (ÖSV), un cargo que ocupó hasta 1976, el año del triunfo de su compatriota Franz Klammer en los Juegos Olímpicos de Innsbruck, en el Tirol. Durante veinte años Sailer fue también el director de carrera de Kitzbühel, su ciudad natal, y responsable del mítico descenso de Hannenkamm. En 1999 le otorgaron el título de 'Deportista Austríaco del Siglo'.
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